Francés e inglés aplicados al trabajo, con entrenamiento para perder el miedo a hablar delante de gente. Clases en vivo con docente, grupos reducidos y un informe de avance que la empresa puede leer.
No es el vocabulario. Es el momento de abrir la boca delante de otros.
Leen los correos y siguen la reunión, y cuando les toca responder se callan. Trabajamos la producción oral desde la primera clase, no al final del temario.
Presentar en otro idioma junta dos miedos: el idioma y el público. Se entrenan juntos, con ensayos grabados y correcciones concretas.
Acento, velocidad y muletillas. Practicamos llamadas reales del sector, con su vocabulario, hasta que dejan de ser un salto al vacío.
Sin un punto de partida medido no se sabe quién necesita qué. Empezamos por un diagnóstico de nivel y la empresa recibe el avance por escrito.
Cuatro pasos, sin sorpresas y sin permanencia.
Cada nivel son cuatro meses, con dos clases por semana. Si el equipo necesita otro ritmo, se ajusta: intensivo en pocas semanas o una clase semanal sostenida.
Cada persona tiene su boletín en línea: asistencia, notas y el detalle de cada evaluación. Quien coordina la formación recibe el avance sin tener que pedirlo.
Depende del número de personas, los niveles que salgan del diagnóstico y el ritmo. Se envía una propuesta por escrito, sin compromiso, después de esa primera conversación.
Cuéntanos cuántas personas son y para qué necesitan el idioma. Respondemos en menos de 24 horas, de lunes a sábado.